Tuesday, June 3, 2014

EL CAMBIO RADICAL COMIENZA POR UNO MISMO


El columnista y ministro cristiano George Crane cuenta la historia de una esposa que le solicitó su consejo sobre cómo convivir con un esposo por el que se sentía llena de rencor y odio. "Lo único que quiero es deshacerme de él, cobrarme la revancha y herirlo tanto o más de lo que él me ha herido antes de divorciarme", comentó la resentida dama. 


El consejo de Crane empezó de una manera totalmente ilógica e inesperada: "Vaya a su casa y comience a actuar tal y como si lo amara de verdad. Dele las gracias diariamente y por todo, por más pequeño que el favor o gesto sea. Elogie todo lo que él haga bien, inclusive las más mínimas cosas (como sacar la basura, por ejemplo).  


Haga un esfuerzo sobrehumano por ser considerada, amable, dulce y generosa. Complázcalo en todo y aparente que disfruta de su compañía...Entonces, cuando él se haya acostumbrado a un trato digno de un rey y sienta que usted lo ama, entonces suelte la bomba: Dígale que se va a divorciar de él inmediatamente. Ya verá cómo eso le dolerá más que ninguna otra cosa", concluyó Crane.


La mujer sonrió con ojos vengativos: "Excelente, magnífica idea...Después de hacerle creer que lo amo...va a sufrir más cuando lo deje!"... De regreso a su casa, la esposa empezó a hacer y decir al pie de la letra todo lo que Crane le había sugerido y por los 2 meses que él le había recomendado. Al cabo de ese lapso, la señora regresó a la oficina del pastor, quien le preguntó si seguía convencida de que el divorcio era la única solución posible. "En lo más mínimo....Jamás!", respondió emocionada. "He descubierto que en realidad lo amo!".


Qué había sucedido? Sus acciones habían cambiado sus sentimientos. Su decisión de "hacer algo" (aunque las razones no fueran las correctas) transformó la realidad de un matrimonio que parecía destinado al fracaso. La acción desencadenó la emoción. La habilidad o capacidad de amar dependió de actos repetitivos que fueron confirmando la promesa original de amor eterno que ella había hecho al casarse. Y el marido cambió por añadidura! Porque BASTA CON QUE UNO DE LOS DOS CAMBIE PARA BIEN PARA QUE LA DINAMICA DE LA RELACION CAMBIE FAVORABLEMENTE.


Es maravilloso constatar lo que pasa en los corazones y las mentes de la gente cuando comienzan a tratar a otros como PRECIOSOS y DIGNOS DE HONRA, sobre todo si se trata de la persona que debería ser la más importante en nuestras vidas después de Dios: nuestro cónyuge.

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