Sunday, April 20, 2014

ES POSIBLE RESUCITAR UN MATRIMONIO QUE PARECE MUERTO?

"Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: !Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir."(Juan 11:41-44)

(Pintura de Juan de Flandes)

Así como Lázaro resucitó para la gloria de Dios, así tu matrimonio puede resucitar para Su gloria.Así como morimos con Jesús, así resucitaremos con El. Para que un matrimonio resucite lo único que tenemos que hacer es una RECIPROCA DONACION donde los dos buscan la felicidad del otro. El matrimonio, para ser trasladado a este grado sublime de la analogía de amor del Cristo-Esposo por la Iglesia-Esposa, supone evidentemente que los esposos tengan la misma actitud de Jesús, es decir, que acepten «crucificar su carne con sus pasiones y sus concupiscencias» (Ga 5, 24). El auténtico amor humano es reflejo del amor divino: entrega, donación, de una persona a otra. El amor es, en cierto sentido, salir de sí mismo, para vivir por otro y para otro. La paradoja del ser personal es ésta: la persona sólo se encuentra a sí misma saliendo de sí misma, viviendo en y para otras. 


La única grave amenaza para la familia es la misma que tiene el amor. Esto es, el egoísmo, que lleva a centrarse en uno mismo, a encerrarse en sí mismo, a preocuparse de sí mismo, a vivir para sí mismo, en definitiva, a caminar contracorriente del amor. Vivir uno al lado de otro no basta para poder hablar de amor. Entregar "algo", por ejemplo, el cuerpo, no justifica el empleo de esta palabra tan grande: amor. Amor es dar no cosas sino darse la persona entera. Esto se realiza del modo más sensible en el matrimonio. Por eso es indisoluble, porque la donación es entera y sólo puede ser entera si lo es para toda la vida. No basta la atracción erótica, que anhela la posesión sin casi nada más. Esa atracción es superficial y egoísta. Sobre una base tan movediza no puede edificarse nada sólido.


Pero cuando se escoge a alguien como esposo o esposa, el enamoramiento se convierte en amor conyugal, comprometido, definitivo, dispuesto a sacrificios sin excusas. Sucede a veces que alguien se casa calculando mal; pensando: "¿esta persona me hará feliz según lo que yo quiero?". Pasados los años dice: "Ah, no me está haciendo feliz como yo quería, entonces dejo a esta pareja para buscar otra". ¡Pero eso no es el matrimonio! El matrimonio es aceptar a la otra persona para bien o para mal. Es incondicional, con cambios y todo. O se mantiene el concepto de amor permanente indisoluble o no hay entrega completa nunca. Cuando la hay, aunque parezca difícil, es posible resucitar el amor.



Para resucitar el amor de pareja necesitamos que los dos practiquen la humildad. La humildad reconoce el valor del otro cónyuge como lo que es; y permite lo que el orgullo o el egoísmo impiden: la dignidad de pedir perdón. Lo normal es que las murallas se desplomen con un "perdóname, estaba cansado, nervioso, no sabía lo que me hacía o decía...". Entonces, la otra persona reconoce --es preciso que así sea-- que también tenía parte de culpa, y vence a su vez el propio orgullo, y abre paso a la oportunidad de que se restablezca el amor.  Humildad, perdón, paciencia, sufrimiento, sacrificio, reconciliación: Tú puedes resucitar tu matrimonio porque TODO LO PUEDES EN CRISTO QUE TE FORTALECE!

Saturday, April 19, 2014

QUIEN MUCHO AMA, MUCHO SUFRE

El amor mal correspondido - tan común en el matrimonio- es una de las formas de santificación que nos posibilita participar en la Pasión de Cristo. El amante encuentra felicidad en entregarse, en hacer al otro feliz. Pero esta felicidad se ve destrozada si no es correspondida de semejante manera y entonces el sufrimiento aparece. 


En estos casos es cuando se hace tan esencial para el matrimonio una fuerte vida interior. Amar es hacerse capaz de grandes sufrimientos; las limitaciones humanas hacen ver claramente que el que mucho ama, sufrirá mucho. "No es el discípulo más que el Maestro". Cuando se sienta una dolorosa decepción respecto a otro, es bueno enfocar el reflector de la crítica sobre el propio yo y ver la actitud de nuestro corazón hacia el Señor. Algunas veces Dios permite que el amor o falta de amor de una parte por la otra haga brotar, si somos sinceros, una interrogación: " ¿Es así, tal vez, como trato yo a Dios?"


Para los que han descubierto que la única cosa que importa en esta vida - la única que puede darnos la verdadera felicidad- es amar y ser amado, la vida matrimonial puede ser una fuente de continuo e indecible sufrimiento, aún cuando por fuera parezca éxito. Lo que las mujeres pueden tener que sufrir de este modo es imposible de describir humanamente. Hay maridos que consideran a sus mujeres como meras sirvientas o secretarias; como una adquisición social; un simple medio de placer y propia satisfacción; en fin, como cualquier cosa excepto lo que realmente son: parte de su propia carne. Por eso el apóstol Pablo le pide a los esposos que amen a sus mujeres como a sus propios cuerpos.


Dime cuánto amas a Cristo, dime cuán maduro eres en tu relación con Dios, dime cuánto tiempo y con cuánta pasión te dedicas a elevarte espiritualmente en forma individual y con tu pareja y te diré cuánto podrá durar tu matrimonio.
Aunque el matrimonio implique una donación completa que simboliza el amor de Cristo y su Iglesia, los obstáculos de la naturaleza humana, para el cumplimiento de este ideal, pueden ser enormes. Pronto se hará evidente que ninguna de las dos partes es un ángel: los dos son humanos. Y el amor y los sacrificios exigidos a ambas partes son tan grandes y costosos que surgen preguntas tales como:  ¿Vale la pena esto por un ser humano? ¿Puede dar alguien tanto sin esperar nada a cambio?


La respuesta es que no es un simple ser humano el que da, ni un simple ser humano el que recibe. Cada uno ama y se sacrifica en participación con Cristo; cada uno es amado y servido en unión con Cristo. Más allá de su marido, y en el corazón de su marido, la mujer ve, ama y sirve a Cristo. La fuerza para continuar, para darlo todo por amor y considerarlo como nada, viene de Cristo. Se emplea con Cristo. Cristo es el amante y Cristo es el amado.


Friday, April 18, 2014

VIA CRUCIS Y CRUCIFIXION EN EL MATRIMONIO

Todo matrimonio tiene etapas de crisis de tanto sufrimiento que en alguna medida pueden ser equivalentes al vía crucis. Y la crucifixión se da cada vez que renunciamos a los pecados de la carne, crucificamos el egoísmo, la lujuria y el orgullo para resucitar a una nueva vida, una vida de generosidad y entrega cotidiana, una vida de verdadero sacrificio por el  cónyuge. 


«De manera que ya no son dos, sino una sola carne» 
(Mateo 19,6).Lo que define realmente al matrimonio cristiano es el hecho de que un hombre y una mujer dejen la propia vida y se entreguen mutuamente, de un modo total, como Cristo lo hace con su Iglesia. Juntos forman una nueva unidad, viviendo ya otra vida. No son sólo dos en una sola carne, son dos en una sola vida.


Es así como el matrimonio cristiano es una vocación divina, es decir, que Dios llama a muchas personas a ese estado de vida para que, por medio de él, se santifiquen. En este sentido el matrimonio tiene efectos sobre los cónyuges: les da la gracia necesaria para poder vivir su matrimonio rectamente, y da la fortaleza para poder sobrellevar las cargas y sufrimientos que en ocasiones trae consigo el matrimonio. 



Es necesario que los esposos pongan los medios que están de su parte para lograr la santificación: no dejarse llevar por el egoísmo, fomentar el amor entre ellos, vivir la fidelidad conyugal, practicar las virtudes sobrenaturales (fe, esperanza, caridad, prudencia, justicia, fortaleza y templanza), ejercitar las virtudes humanas (humildad, optimismo, sinceridad, generosidad, laboriosidad), amar a Dios y a su prójimo, crear un ambiente familiar en torno al amor cristiano, orar, leer la Biblia y asistir juntos a la iglesia.


Sí podemos lograr la santidad dentro del matrimonio; el requisito es amar CON VERDADERA GENEROSIDAD, SIN EGOISMOS. En realidad, se necesitan tres para hacer feliz un matrimonio: un hombre, una mujer y Dios. Y hasta podría decirse que los tres son uno, porque son, realmente, uno en Cristo.

Thursday, April 17, 2014

EL FRUTO DEL DOMINIO PROPIO EN LA RELACION DE PAREJA

Para impulsar nuestras familias hacia la excelencia, necesitamos aprender a ejercitar el Dominio Propio con el enojo.  La Biblia habla claramente que un fruto del Espíritu Santo es el Dominio propio. Cuando la Biblia habla del Dominio propio se refiere a dominar tres cosas: la lengua, la comida y el sexo.

Entonces en el matrimonio en medio de una discusión necesitamos ejercer el Dominio Propio en la lengua no permitiendo que ella sea el medio rápido de desplegar nuestra ira hacia el cónyuge. Amigo oyente: No se concentre mucho en la expresión, las palabras o las actitudes que vienen del cónyuge, sino más bien en tus reacciones.


Jesús lo dijo de esta manera: ” ¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla del ojo” , cuando ahí tienes una viga en el tuyo ¡*Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano”. Mateo 7:3-5.


En el matrimonio en medio de discusiones, tendemos a mirar más los ataques que recibimos e ignorar nuestras reacciones. Nosotros no somos responsables de los ataques que vienen pero si de nuestras reacciones. Cuando comienzo a reconocer y tratar mis reacciones, descubro que un cambio comienza a generarse en mi cónyuge con quien tengo ciertas diferencias.


Decide no culpar a tu cónyuge y derrama misericordia sobre él o ella. Recordemos que la Culpa es un instrumento de Dios para llevarnos al arrepentimiento pero lamentablemente Satanás usa la culpa para condenarnos. La culpa en el diseño de Dios produce convicción, pero la culpa en en manos del enemigo produce condenación. Culparnos mutuamente solo extiende el abismo entre los dos. Dios es misericordia y él quiere que en nuestra matrimonio no perdamos ni la Misericordia ni la Compasión.


Decide hoy comenzar este sencillo plan de resolución de discusión en tu matrimonio y notará una gran diferencia. Recuerda que tú puedes controlar tus emociones negativas, tus reacciones y tu lengua, con la ayuda de Dios!

Wednesday, April 16, 2014

3 REGLAS PARA QUE LE SEAS FIEL A TU ESPOSA Y LA HAGAS FELIZ

Es cierto que en el centro del corazón de la mujer que ama al hombre de su vida está la palabra FIDELIDAD. Cuando una mujer sabe que su marido le es fiel y no sólo lo es sino que también lo aparenta, se convierte en una mujer segura que confía en él y no será ni celosa ni posesiva.


No creo que el hombre sea un animal infiel por naturaleza. Si se trata de compararnos con el reino animal, la expresión de la poligamia incluye tanto a machos como a hembras. El varón está diseñado para inseminar muchas hembras y  es frecuente que en algunas especies ellas copulen con todos los machos de la manada en sus 15 días fértiles.  La monogamia y el valor de la fidelidad son expresiones culturales, una de las expresiones que marcan la diferencia entre los animales y los hombres.



Con frecuencia me preguntan si es verdad que las mujeres somos más fieles que los hombres. Las estadísticas siguen demostrando que por cada 2 hombres uno es infiel y por cada 3 mujeres una...por lo tanto, ellos siguen ganando....y esto se debe, entre otros factores, a que a las mujeres NO les gusta que sus hombres les sean infieles y, por tanto, no se atreven a hacerle a sus maridos algo que a ellas no les gustaría padecer....



Las reglas que comparto están en inglés porque suenan mucho mejor en ese idioma y la traducción no les hace justicia pero cuando te las explique entenderás muy bien a qué se refieren.
1) LOOK AWAY!  (No mires por segunda vez)
Todos sabemos que los hombres son VOYEOURS, esto quiere decir que son estimulados sexualmente por la vista.



LO QUE NO SE DEBE HACER
No sigas con los ojos a las mujeres provocativas que pasan a tu lado, torciendo el cuello, comiéndotelas con la mirada ...y mucho menos delante de ella.
LO QUE SI SE DEBE HACER
Mas bien, cuando sepas que una chica tentadora va a pasar por delante de ustedes, mira a tu mujer a sus ojos y comienza a decirle elogios....Esto la tranquilizará y le dará seguridad!
Las mujeres suelen sentir temor de no poder COMPETIR con mujeres mas jóvenes y bellas. Y esto es natural....les pasa a casi todas!


2) STAY AWAY!  (Apártate: no te metas a la boca del lobo!)
Aqui se trata de evitar aquellas circunstancias en que sabes que hay peligro y que puedes caer fácilmente en una tentación. Por ejemplo: las chicas de la oficina están planeando una reunión después del trabajo y tú serías el único hombre invitado.... Qué haces? Vas y te expones a jugar con fuego?Esto te traería muchas complicaciones con tu esposa o novia además de ser un ambiente cargado de peligros!!!!



3) RUN AWAY (Sal corriendo, HUYE,cuando estés por caer en lo prohibido).
Nunca dejes de usar tu anillo de casado y lleva una foto de tu esposa e hijos en la billetera para mostrarla, de ser necesario.
Si le vas a ser fiel a tu esposa, tienes que huir de la escena cuando una mujer conocida o desconocida se te regale tirándosete encima. Si es demasiado melosa y prácticamente se te está ofreciendo....el último recurso salvavidas es retirarse del lugar....Esa huida no es de cobardes...NO! Es de valientes! De un hombre que ama de verdad a su esposa y quiere hacerla feliz!


Tuesday, April 15, 2014

FUNCIONAMIENTO ADECUADO DE LA RELACION MATRIMONIAL

Qué es lo que hace que en algunas parejas su matrimonio funcione tan bien y en otras su funcionamiento sea muy complicado y difícil?
No hay recetas o pócimas mágicas sólo hay grandes lineamientos. Cada pareja es diferente.


La palabra funcionamiento nos trae a la mente cómo funcionan las máquinas, los artefactos eléctricos, especialmente los autos. Para que un auto funcione bien requiere un adecuado mantenimiento y requiere tener gasolina en el tanque.
Analogía con el matrimonio: No nos podemos dormir en nuestros laureles, hay que darle "mantenimiento" a la relación y hay que llenar el tanque de gasolina diariamente para que la relación marche bien.



Las mujeres tienen un tanque que debe ser llenado con AMOR, porque las mujeres nacemos para amar y ser amadas. El amor es la materia prima de nuestro engranaje emocional.
Cuando una mujer no funciona bien, en opinión de su marido, puede deberse a que su TANQUE DE AMOR está vacío. Es deber del marido cerciorarse de que ese tanque esté lleno "manteniendo" la relación con su esposa, dándole mantenimiento diario, en base a manifestaciones de afecto.


Toda mujer necesita gestos, detalles, palabras y hechos que hablen del gran amor que su esposo siente por ella.
De ahora en adelante, pregúntese señor, cuando vea a su mujer frustrada, ansiosa o depremida, sobre su responsabilidad en todo esto porque usted ha dejado que su tanque de amor se vacíe tanto que ella no puede funcionar normalmente.


El tanque del hombre se llena con respeto. Es el tanque del respeto. Para que él funcione adecuadamente en la relación matrimonial necesita ser respetado, admirado, valorado y honrado. Cuando la esposa no muestra respeto por su marido de manera diaria, su tanque se va quedando vacío hasta el momento en que ya no puede brindar amor a su esposa como antes.


Y aquí llegamos al primer gran escollo en la relación matrimonial: El círculo vicioso de la falta de amor y la falta de respeto.
Cuando la mujer no se siente amada deja de respetar a su marido y cuando el marido no se siente respetado deja de expresar amor hacia su esposa.
El matrimonio cristiano es llamado a cortar este círculo vicioso y pasar al círculo virtuoso: Mientras la esposa más muestra respeto a su marido, más el esposo le manifiesta su amor en la vida cotidiana.



Monday, April 14, 2014

CUANDO LAS DISCUSIONES POR DINERO SEPARAN A LA PAREJA

Hay 3 áreas en el tema del manejo de las finanzas conyugales que pueden generar innumerables fricciones.
-Desconfianza en el uso del dinero común: 
Las relaciones entre ambos cónyuges pueden verse seriamente afectadas cuando es notorio que uno de ellos abusa en el uso del dinero o bienes que se tienen en común. La falta de acuerdo hace que la relación entre ellos se deteriore considerablemente. Es vital respetar lo negociado, esto genera un ambiente de armonía y tranquilidad.


Por ejemplo, cuando uno de los dos se apropia del hogar y decide invertir el dinero extra en la casa eligiendo desde las cortinas hasta el color de la pintura por su propia cuenta, sin conversar con cónyuge si en ese momento es prudente invertir en la casa, el monto a emplear o la existencia de otras necesidades de mayor prioridad, como la cancelación de la tarjeta de crédito que tiene un alto interés.


-Utilizar los bienes como instrumentos de amenaza, discusión o manipulación:
 Extorsionar o manipular con los bienes familiares socava las relaciones sanas, además de trasmitir el mensaje de que todo se puede comprar, modificar o reparar con recursos materiales. Al unirse en matrimonio es beneficioso estar dispuestos a ceder tanto emocional como materialmente. Ya no es solamente mi casa, es nuestra casa.
Amenazar con aportar menos al presupuesto familiar, o con no prestar el carro no arregla el problema de fondo, además de cercenar las buenas relaciones.


-Desequilibrio en el manejo de las finanzas:
Esto ocurre cuando hay falta de trasparencia en la rendición de cuentas de cada cónyuge. Por ejemplo, cuando se apuesta el dinero de la familia, malgastando el presupuesto familiar de manera imprudente y egoísta, en lugar de pagar la mensualidad de la casa.
 Otro ejemplo de desequilibrio es cuando sólo uno decide cómo se gasta el dinero familiar. Es importante que ambos miembros del hogar rindan cuentas claras y trasparentes de cómo gastan el dinero asignado para la familia, así como la porción individual que cada uno guarda, de manera equitativa, para sus gastos personales.